Súper Amigos



            Cuando se habla de amigos, por lo general nos llegan a la mente esas “frasecitas poéticas” que se han escuchado desde antes que conociéramos el internet y que “supuestamente” describen la verdadera amistad:
“Los amigos son personas que siempre están ahí, que te quieren, pero sobretodo que hacen que la risa sea más agradable”.
“Los amigos son como las estrellas, aunque no siempre se ven, sabes que están ahí”.
“Un amigo es como un trébol, es difícil de encontrar y da buena suerte”.
“El verdadero amigo es como la sangre, que acude a la herida sin ser llamado”.
“Un amigo es aquel que te tiende su mano aunque no la merezcas”.
“El amigo leal se ríe de tus chistes, aunque no sean tan buenos; y se conduela de tus problemas, aunque no sean tan graves”.
“Un amigo es el que a pesar de las distancia se acuerda de los momentos importantes que vivieron”.
“Los amigos son ángeles que se levantan cuando tus alas han olvidado como volar”.
            …pero, si analizamos estas frases con un poco de profundidad, hallaremos que, en realidad no describen a los amigos, sino que más bien aluden a una especie de súper-amigo…
            Si somos sensatos y objetivos nos daremos cuenta de que tales frases invocan la perfección en una persona y… aunque algunos presuman de serlo, en realidad no existen personas perfectas… Solo puede existir un amigo que cumpla con esas expectativas…  solo hay alguien capaz de saber cuándo estamos mal aunque no lo digamos, capaz de estar aunque no lo veamos, capaz de darnos alegría hasta en los momentos más tormentosos… solo Dios cumple con los requisitos de un súper-amigo…  Solo Él está contigo en las buenas y en las malas, solo Él conoce todo de ti y te sigue amando, solo Él te puede ayudar en cualquier circunstancia, Él no disimula tus defectos sino que te corrige con amor… en Él puedes confiar ciegamente… Él es ese súper-amigo del que hablan esas frases poéticas… Irónicamente es también el amigo que más ignoramos, pero que, a pesar de eso… continúa siendo nuestro fiel amigo…
            El resto de los amigos que podamos tener, son solo personas (¡bueno, excepto los amigos imaginarios que algunos han tenido…!) y como personas que son, tienen virtudes pero también tienen defectos… y como ocurre con algunos de nosotros, en ocasiones los defectos parecen más numerosos y evidentes que las virtudes…
            Nuestros amigos humanos, al igual que nosotros mismos, tienen sus propias vidas, sus propias preocupaciones, sus propios intereses, sus propios planes, sus propias familias, sus propios problemas… inclusive, hasta sus propios amigos… por lo que no siempre pueden estar para nosotros.  Ellos, al igual que nosotros, podrían tener mala memoria y olvidar algo que nosotros consideramos importante.  Ellos también atraviesan por etapas de malhumor, de tristeza, de soledad, por lo que no siempre nos contagiarán de alegría… Ellos también se enferman, se enamoran, se decepcionan y se vuelven personas necesitadas de un amigo… Ellos tienen su propio carácter, su propia personalidad y esa personalidad podría estar destacada por características que son incompatibles con nuestra propia personalidad…  Ellos son personas como nosotros… y tal vez ellos también han creído en algún momento que tienen un súper-amigo cuando en realidad nosotros sabemos que no lo hemos sido…
            Explicar la amistad es complicado… Sería como intentar explicar el amor…  ¿Por qué amamos a alguien…? ¿Por qué “el corazón” nos hace preferir a alguien…? ¿Por qué estamos tan dispuestos a tolerar tantas cosas por la persona amada?… De igual manera ocurre con la amistad.  Un extraño y complicado sentimiento nos vincula con otra persona que, podría ser muy diferente a nosotros… hasta podría ser opuesta… pero ese mismo sentimiento nos hace aceptar a nuestro amigo tal como es, nos hace tolerarlo, nos hace posible compartirle cosas que no compartiríamos con nadie más, nos induce a preferirle cuando queremos divertirnos, o cuando tenemos un problema… cuando estamos alegres o cuando no le estamos… Ese mismo sentimiento nos convence de que está bien confiar en nuestro amigo aunque nos haya quedado mal otras veces… Ese extraño sentimiento nos hace perdonar y olvidar, y más aún… nos hace destacar sus virtudes por encima de sus defectos…  Ese mismo sentimiento nos impulsa a ser incondicionales con nuestros amigos, nos obliga a intentar imitar ese loco ideal de súper-amigo aunque en realidad nunca lo hemos logrado…
            La amistad es algo singular e indefinible.  Podemos intentar describirla basándonos en lo que sentimos o en lo que hemos experimentado, pero al final… luego de procurar hallar las palabras apropiadas… terminaríamos en el mismo punto donde hemos comenzado… nuestra descripción de la amistad sería un verso más en la larga lista de frasecitas poéticas…
            Nuestro súper-amigo solo puede ser Dios… A los amigos humanos no les pidamos perfección, antes bien, si apreciamos a nuestros amigos… procuremos ser con ellos mejores amigos…

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